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Medicina graduó a 120 nuevos especialistas en veinte de las 29 disciplinas que imparte

En línea con el compromiso que suscribió con los servicios de salud Viña del Mar-Quillota, Valparaíso-San Antonio y Aconcagua para duplicar el número de becas de especialidad y reducir al menos a la mitad la brecha de médicos con postgrado que a la fecha exhibe el sistema público de atención de salud en la Región, la Escuela de Medicina de la Universidad de Valparaíso tituló a 120 nuevos especialistas provenientes de todo Chile, en 20 de las 29 disciplinas específicas que imparte en la actualidad.

Entre estas últimas destacaron las de Cuidados Intensivos Pediátricos e Infectología, las cuales este año graduaron a sus primeras generaciones.

La mayoría de estos facultativos ejercerán en hospitales y consultorios, con lo cual la Escuela de Medicina de la UV se consolida como uno de los principales centros formadores de médicos especialistas del país, ya que en los últimos cinco años ha graduado a cerca del 12% del total de los que se ha recibido a nivel nacional.

“Nuestro plantel ha hecho de la formación de especialistas uno de sus objetivos prioritarios. Por eso, y de la mano con el Ministerio de Salud, hemos incrementado en un 20% el número de médicos que se perfeccionan, lo que sin duda nos tiene muy contentos”, precisó la directora de Postgrado y Postítulo de la Escuela de Medicina UV, Anamaría Correa, durante la ceremonia de entrega de los diplomas a los nuevos graduados.

Esta tuvo lugar en el Aula Magna Victorio Pescio y fue encabezada por el decano de la Facultad de Medicina, Antonio Orellana, y el director de la Escuela de Medicina, Rodrigo Vergara. También asistieron directores de cátedra, docentes y familiares de los especialistas.

Especialidades

Los 120 nuevos titulados se graduaron en las especialidades de Anatomía Patológica, Anestesiología y Reanimación, Cardiología, Cirugía General, Cirugía Pediátrica, Cuidados Intensivos Pediátricos, Infectología, Medicina General Familiar, Medicina Interna, Neurocirugía, Neurología, Neuropediatría, Oftalmología, Otorrinolaringología, Pediatría, Psiquiatría, Psiquiatría Infantil, Traumatología y Ortopedia, Urología, Radiología e Imagenología.

La duración de estos programas se extendió entre dos y cuatro años, dependiendo de la disciplina escogida, y fueron cursados -en forma simultánea- en los hospitales Carlos Van Buren, Eduardo Pereira y Del Salvador de Valparaíso, Gustavo Fricke y Naval “Almirante Nef” de Viña del Mar, de Quilpué, San Martín de Quillota, San Camilo de San Felipe, San Antonio de Putaendo y en los consultorios pertenecientes a las corporaciones municipales y dependientes de los servicios de Salud de la Región de Valparaíso. Asimismo, algunos de ellos también dispusieron de cupos en la Región Metropolitana, en los hospitales “Dr. Raúl Yazigi” de la Fuerza Aérea de Chile, de la Dipreca y Militar “Luis Felipe Brieba”.

Especialistas y terapeutas reiteraron la necesidad de incorporar la espiritualidad al modelo de salud

Generar diálogo y reflexión sobre la necesidad e importancia de incorporar la dimensión espiritual a los diferentes ámbitos y quehaceres vinculados a la salud, considerando de manera simultánea las perspectivas bioética, científica, clínica, docente, política, ancestral y práctica, fue el objetivo de la III Jornada de Espiritualidad y Medicina, cuyo título fue "Un Puente de integración desde la academia".

El encuentro, que tuvo lugar en el Campus de Reñaca, fue organizado por el Departamento de Humanidades Médicas y Medicina Familiar de la Escuela de Medicina de la Universidad de Valparaíso y reunió a más de un centenar de profesionales, especialistas, terapeutas, docentes y estudiantes de las más variadas disciplinas.

Su programa fue inaugurado por el director de la Escuela de Medicina, Rodrigo Vergara, quien valoró la consolidación de lo que definió como “un espacio destinado a promover el avance de un modelo de salud centrado en las personas”.

También intervino la directora de la unidad organizadora, Liliana Contreras, quien sostuvo que la incorporación de las humanidades es hoy un elemento esencial en la formación de los futuros médicos y profesionales de la salud.

Temas 

La III Jornada de Espiritualidad y Medicina UV consideró una serie de conferencias y mesas de discusión, además de presentaciones artísticas.

En estas instancias intervinieron el doctor en Filosofía y Letras Francisco León, quien abordó el tema desde una concepción bioética; los médicos Alfredo Rodríguez y Erna Ripoll, quienes en conjunto abordaron aspectos derivados del acompañamiento espiritual en el final de la vida y las bases biológicas de la conexión espiritual, respectivamente; y los especialistas en medicina familiar Carolina Jara y Sebastián Fuentes, quienes se refirieron a los perfiles de competencias profesionales en los cuidados espirituales en salud.

Este último, quien además fue el coordinador general de la jornada, sostuvo que uno de los principales desafíos en este ámbito es lograr que la relación entre medicina y espiritualidad se aborda desde un enfoque centrado en los pacientes y no en la tecnología.

“Es la persona atendida quien pone de relieve la cosmovisión y prácticas culturalmente pertinentes, lo cual exige al profesional que la atiende poner sus propias creencias o visiones entre paréntesis. No obstante, para un adecuado abordaje de esta profunda dimensión se requiere realizar un trabajo personal del terapeuta, que le permita a este último encontrar un puente genuino de contacto entre ambas cosmovisiones, de modo que pueda experimentar la compasión para saber construir una relación vincular con su paciente”, enfatizó Fuentes.

Tras su intervención le correspondió hacer uso de la palabra a Iván Coñuecar, lonko de la comunidad We Foliche Amuleaiñ, quien dio cuenta de la cosmovisión mapuche, y la nutricionista y doctora en Sociología Irma Vargas, quien analizó el tema desde la mirada de las políticas públicas.

La jornada concluyó con siete talleres: autocuidado y espiritualidad, acompañamiento al final de la vida, meditación, entrevista clínica, concentración desde la visión mapuche, modelos de atención y biodanza.

 

Profesora María José Cárdenas asume coordinación de simulación y campos clínicos en Medicina San Felipe

La enfermera María José Cárdenas, Magíster en Salud Pública, asumió a contar de enero la coordinación de simulación clínica y campos clínicos en la carrera de Medicina San Felipe.

La profesora -quien además está a cargo del Centro de Simulación Clínica por la UV Campus San Felipe- participará en los bloques de Introducción a la Clínica Médica I, con el profesor Christian Ramonda y en el Internado de Atención Primaria, como tutora de los internos, junto al profesor Mario Parada.

“Estamos alineados con los equipos de Medicina, ha habido muy buena comunicación con todos ellos. Son todos tremendos profesionales de los que estoy segura que voy a aprender mucho. Son muy humildes y generosos con sus conocimientos”, dijo acerca de su incorporación.

Implementadora

María José Cárdenas se autodefine como inquieta e implementadora, ya que desde su internado le ha tocado echar a andar áreas con sus respectivos procedimientos.

Cuando estaba en el internado implementó un vacunatorio; después en APS puso en marcha el programa de atención a postrados; más tarde en un centro médico en Valparaíso tuvo que iniciar una central de esterilización; y cuando llegó a la UV Campus San Felipe, en 2015, asumió el Centro de Simulación desde su fase de construcción hasta lo que es hoy. 

“Vi nacer el centro, desde la primera piedra, me tocó toda la gestión desde proceso de selección final de compra, comunicarme con proveedores, capacitarme en la metodología de simulación, evaluar construcciones de planta física y revisar normativa para quedara igual que un centro clínico real”, cuenta.

El año pasado se ganó -por Gerópolis- una pasantía internacional de metodología de simulación clínica en la Universidad de Manresa, Barcelona, y asistió a un congreso internacional de la especialidad, que coincidió en la misma ciudad.

En enero comenzó a capacitar al primer grupo de docentes de Medicina “para que puedan aplicar la metodología de simulación clínica, que es todo un cambio, porque pasan de profesores a facilitadores”.

Sostiene que la simulación es el futuro, porque permite que los alumnos vayan más preparados a los campos clínicos, más seguros y con mayor conocimiento de lo que tienen que hacer con pacientes reales.

Nuevo internado electivo rural con enfoque intercultural

Una tarde de atención médica rural, una visita a la ruca de Santa María con la Machi, visitas domiciliarias, trabajo de gestión con enfoque en territorio o la realización de un taller con agentes comunitarios de salud, son algunas de las actividades que contempla el Internado Electivo Rural con Enfoque Intercultural de Medicina Campus San Felipe. 

El nuevo programa comenzó este verano como una opción para la etapa práctica final de los estudiantes de ambas sedes de la Escuela de Medicina. Este consiste en un curso de cuatro semanas de duración, con una dedicación exclusiva de 40 horas semanales y está destinado a alumnos de último año de la carrera de medicina.

El internado práctico está orientado a que los alumnos se integren al contexto de ruralidad, para conocer las condiciones de vida y características del proceso salud-enfermedad-atención de las personas que habitan dichos territorios.

"El marco orientador se basa en los enfoques que el Modelo de Atención Integral de Salud Familiar y Comunitaria ha incorporado para su hacer, poniendo en valor el enfoque de derechos, determinantes sociales, género, participación social e interculturalidad. El internado hace especial énfasis en el reconocimiento de la existencia de distintos saberes, creencias, costumbres e historias sociogeográficas, las que determinan las formas de entender y cuidar la salud, por lo que conocerlas aportará a que los futuros médicos propicien el derecho a una atención con pertinencia cultural y más inclusiva", explicó la coordinadora del internado, profesora Daisy Iturrieta.

"Desde ese marco -precisó- el internado favorece la participación del estudiante en acciones de promoción, prevención, recuperación, rehabilitación e integración socio-comunitaria, propiciando la relación con los distintos profesionales, agentes de salud y organizaciones comunitarias, fomentando de esta manera el desarrollo de habilidades comunicativas, de liderazgo, trabajo en equipo y compromiso social, así como también el reconocimiento de la interculturalidad y diversidad cultural como un enfoque a desarrollar desde su práctica médica".

Las actividades se realizan en la Red de Atención Primaria de Salud del Valle de Aconcagua, Centros de Salud Familiar (CESFAM) de Catemu y Putaendo, Centros Comunitarios de Salud Familiar (CECOSF), Estaciones médico rurales (EMR), en las dependencias de atención del Programa Especial de Pueblos Indígenas (Ruca de Santa María) y en terreno.

Natalia Carvajal, interna de séptimo año de Casa Central, es una de los tres estudiantes que decidió cursar el electivo en la primera rotación, de un total de 30 alumnos que lo harán este año. “Opté por este internado porque me da la oportunidad de salir de Valparaíso y descubrir otros lugares y personas”, comentó.

Ya en las primeras semanas conoció Catemu, Llay Llay, Putaendo, Santa María y Calle Larga. “Además, permite desconectarme de la universidad, porque me saca del ambiente tradicional hospitalario”, señaló.

Destacó como lo más novedoso e interesante el acento en la interculturalidad y cosmovisión de los pueblos originarios. “Se genera esa cercanía a otras culturas, ayuda a comprender, conocer y empatizar desde otra perspectiva a diaguitas, pehuenches, aymaras y otras comunidades de nuestro país”.

“Ha sido una muy bonita experiencia porque vemos pacientes -siempre supervisados por la tutora, doctora Katherine Torres (ex alumna de Medicina UV Campus San Felipe), y ha permitido que nos conozcamos entre nosotros, los internos de ambas sedes”, agregó.

Para Cristi Silva, directora (s) de Cesfam Eduardo Raggio, de Catemu, este internado significa una oportunidad de crecimiento y la posibilidad de incorporar a profesionales próximos a egresar no sólo en el proceso clínico, sino de gestión y planificación en el territorio. “Cuando incorporas gente nueva permite tener una mirada diferente y lo hace más humano”, comentó.

Desde lo personal, sus expectativas son que los internos se enamoren de la atención primaria y la entiendan con un enfoque territorial de determinantes sociales. “Espero que no olviden a la gente que vive en el campo que es tan distinta, pero con tantos recursos, que valoren el recurso humano que hay en la comunidad y lo puedan incorporar luego en su quehacer. Y así, en un futuro podamos tener médicos chilenos que quieran trabajar en la atención primaria”.

 

 

 

 

 

 

Dra. Aída Milinarsky: “Haré triatlón hasta que me dé la carrocería”

“Hasta los 50 años no hacía nada de deporte, era muy sedentaria, no corría ni para tomar la micro”, cuenta en un tono serio y directo la pediatra, doctora Aida Milinarsky, la doctora Mili como la conocen sus pequeños pacientes. Ex académica de la Escuela de Medicina UV, durante 40 años ejerció la docencia en el Departamento de Pediatría y los últimos 7 años estuvo a cargo de Postgrados y Postítulos, donde logró acreditar 16 programas y reacreditar 2  programas de Postítulos de Medicina junto al equipo que integraba.

La médico de 71 años corrió el Ironman 70.3 de Pucón robándose todas las cámaras y menciones en Twitter bajo la etiqueta de búsqueda #IronWoman. Ese día la “mujer de hierro” se lució con un crono de 8 horas 47 minutos 3 segundos. Y no era la primera vez que competía.

“He competido en veintiún Ironman 70.3 (medio Ironman) y seis completos, como el de Hawaii, el que he corrido dos veces”, sostiene con orgullo.

En la primera ocasión que compitió en el archipiélago hizo un tiempo de 17 horas 3 minutos y 46 segundos para completar 3,86 kilómetros de natación, 180 km de ciclismo y 42 km de trote, lo que la dejó fuera por tan solo 3 minutos. Dos años después logró bajar su tiempo a 16 horas 35 minutos. La competencia de Pucón, en tanto, contempla 1,9 km de nado, 90 km de bicicleta y 21 km de trote.

“Para competir en Hawaii hay que clasificar. Yo había ganado previamente en mi categoría los Ironman de  Sudáfrica y  Florianópolis respectivamente”, explica.

-¿Qué la llevó al deporte y específicamente al triatlón, una prueba tan exigente?

“Mis niños ya habían crecido y tenía más tiempo para hacer deporte; el trabajo entre la Universidad y la consulta era muy absorbente. Comencé a ir al gimnasio y hacer deporte al aire libre con más gente y un entrenador me hizo correr. Como vivo en el borde costero, me empezó a gustar el deporte al aire libre y empecé a combinar con bicicleta -que ya me gustaba- y luego me enseñaron a nadar, porque no sabía”.

Al tiempo participó en una pequeña competencia y le tomó el sabor a aquello de tener una meta por delante. Actualmente corre en promedio tres triatlones por año.

En su consulta cuelga sus medallas como una forma de estimular a sus pacientes a practicar deporte para combatir la obesidad infantil, que va en alarmante escalada en nuestro país.

-¿Qué le dicen sus pacientes?

“Los niños preguntan por las medallas y se motivan. Muchos han seguido los pasos, compiten en distintos deportes, me mandan fotos de sus logros y medallas”.

-¿Ha logrado contagiar también a su familia?

“Sí, un hijo hace Ironman, una nieta practica Ironkids, otro hijo nada en aguas abiertas y una nuera corre maratón y trekking; con ella he ido a competir a París y al Patagonia .Hacer deporte es calidad de vida, ya no puedo vivir sin el deporte”.

-¿Ahora que jubiló de la UV tiene más tiempo para entrenar?

“Ahora en vez de levantarme a las 6, lo hago a las 7 de la mañana para ir a nadar. Voy al gimnasio para fortalecer, cosa que no hacía antes”.

Su rutina de entrenamiento siempre ha sido alternar nado, trote y bicicleta . El jueves lo reserva para una mañana deportiva con su entrenador de siempre, Jaime Mundaca, incluso cuando trabajaba en la Escuela de Medicina. Practica natación en grupo en la piscina de un colegio y el pedaleo comienza en equipo, toda la mañana del domingo, pero termina sola porque reconoce ser más lenta que los demás. “Soy vieja, sólo alcanzo a partir con ellos”, dice.

Sostiene que el deporte y una alimentación saludable, son las únicas armas para combatir la obesidad a toda edad. “La única solución es hacer ejercicio y comer sano. Las dos cosas juntas pueden solucionar este problema creciente, que en nuestro país no se justifica teniendo tanta naturaleza y paisajes. Por otro lado, está demostrado que cuando se hace ejercicio, la gente rinde mucho más. La mente necesita espacios de liberación y el deporte es uno potente”.

 

 

 

Alumnas investigan la presencia de bacterias en la carne de pavo

En el último tiempo ha ganado territorio la carne de pavo molida en reemplazo de la carne de vacuno, por su bajo contenido de colesterol. Pero, ¿es la carne de pavo una proteína libre de bacterias? Revisando investigaciones internacionales, las alumnas de quinto año de Medicina San Felipe, Robin Espinoza, Natalia Carrasco, Javiera Maturana y Rayen Luna, junto a la tutora Carmen Aravena, advirtieron que existen investigaciones científicas que revelan la presencia de Salmonella en este tipo de carne.

Dada la falta de estudios locales, decidieron abordar el tema en la asignatura de Metodología de la investigación, indagando en particular la presencia de bacterias que están en la carne de pavo y que pueden portar enzimas que las hacen resistentes a los antibióticos.

Adaptaron la formulación del estudio para presentarlo a la segunda Convocatoria de Iniciativas Estudiantiles UVA1401 de Gerópolis bajo el nombre: “Estudio de alimentos recomendados para personas mayores: Carne de pavo molida, como fuente de enterobacterias que poseen ß-lactamasas” y resultaron ganadoras de los fondos para continuar con la investigación durante seis meses.

De esta forma, las investigadoras lograron conjugar sus intereses científicos y hacer un aporte a la salud y alimentación de las personas mayores.

“La tutora nos mostró una noticia que en varios países había encontrado Salmonella en carne de pavo. Empezamos a averiguar si había bacterias o no y nos percatamos que había resistencia de las bacterias que se encontraban en ella. Reformulamos el proyecto para poder presentarlo al concurso de Gerópolis, lo que nos hizo mucho sentido porque los adultos mayores son grandes consumidores de carne de pavo”, comentó la estudiante Javiera Maturana.

Como parte del proyecto, las alumnas participaron durante el verano en la III Escuela de Verano “Los Mayores a la Universidad” que se realizó en el Campus San Felipe, donde presentaron la clase magistral “Inocuidad de los alimentos: ¿Es la carne molida de pavo fuente de bacterias?”

La conferencia, dirigida a más de un centenar de personas mayores, generó gran interés, ya que además de revelar que dicha carne contiene bacterias como Salmonella y Escherichia coli, su consumo en forma cruda o mal cocida puede ser de alto riesgo para la población.

“Si las personas se enferman por Salmonella- la que puede producir una diarrea aguda, con fiebre y a veces con vómitos- en el momento del tratamiento van a recibir un antibiótico que podría no hacerles efecto, ya que la bacteria a veces posee enzimas que destruyen a algunos antibióticos. Además, en personas mayores todo es distinto porque podría no presentarse alguno de los síntomas frecuentes y se ha visto que se deshidratan con mayor facilidad agravando el cuadro", sostuvo Javiera.

Durante la charla, las estudiantes entregaron recomendaciones a las personas mayores acerca de la correcta manipulación de alimentos, evitar romper la cadena de frío y contaminación cruzada, acudir a los controles médicos, no automedicarse y en caso de prescripción de antibióticos completar el ciclo de éstos.

Escuela de Medicina
Universidad de Valparaíso