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Dr. Ronald Epstein fue el invitado de la Segunda Sinapsis narrativa del Laboratorio de Medicina Narrativa

 

El destacado profesor de medicina familiar, oncología y cuidados paliativos en la Universidad de Rochester, EEUU, Dr. Ronald Epstein, participó en la Segunda Sinapsis Narrativa del Laboratorio de Medicina Narrativa, denominada Mindfulness, educación médica y ética.

Epstain es médico, profesor, investigador y escritor, y ha dedicado su carrera a la comunicación y la atención plena en la medicina. Su artículo en JAMA 1999, sobre la práctica consciente abrió la puerta a la atención plena en la práctica clínica y posteriormente desarrolló prácticas conscientes que han ayudado a profesionales de la salud de todo el mundo a experimentar una mayor conciencia de sí mismos, resiliencia, alegría y eficacia en la práctica clínica. 

Inició su conferencia con una historia personal en que relató un momento en que necesitó asistencia médica y fue bien atendido en urgencias, no obstante, destacó el gesto del camillero que comprendió su vulnerabilidad y fue muy cercano para comprender con gestos en la mirada, su necesidad de ayuda. Denominó como microética a los actos simples donde una pregunta sencilla o un interés en la otra persona, esas cosas que momento a momento surgen en las relaciones entre las personas, en el flujo de relaciones y conversaciones.

Citando al Psicólogo William James expresó que los clínicos están expuestos a la necesidad de esa microética en cada momento. “Un gran conocimiento de los detalles nos hace más sabios que la posesión de fórmulas abstractas, por más profundas que sean. El ser humano necesita en estos momentos de ese conocimiento de los detalles”, dijo.

Señaló que educar en bioética dice relación con comportamientos basados en códigos o normas, que el personaje en cuestión requiere el desarrollo y énfasis en las virtudes, experiencias positivas y la autorregulación.

Se refirió a su artículo publicado en JAMA 1999, donde menciona al Mindful practice como una atención intencional, momento a momento, a los propios procesos físicos y mentales durante el trabajo diario, con el objetivo de practicar con claridad, competencia, perspicacia y compasión la medicina.

“Cuando estamos viendo pacientes como diagnósticos y no como seres humanos como nosotros, estamos cometiendo un error de atención, un error de mindfulness y desde mi perspectiva un error ético”, expresó. 

Posteriormente desarrolló el concepto de curiosidad y su importancia para la medicina, destacando la importancia de educar a los estudiantes en cómo mantener esa curiosidad antes situaciones difíciles y estresantes.

La tercera parte de la atención plena -dijo- es la mente de principiante, que es como adaptarse a una nueva forma de ver algo que es muy familiar. Es aceptar la apreciación de verdades contradictorias simultáneamente y tratar de ver situaciones familiares como si fueran novedosas y ser capaz de ver que los hechos que se aprenden de los libros y de los profesores, son condicionales, es decir, dependen del contexto.

Finalmente se refirió a la cuarta fase de la “práctica consciente”, denominada presencia plena, la que es específicamente relevante en la frontera de la vida, y se trata de una espaciosidad, una resonancia estrecha, ser testigo del sufrimiento del otro, la capacidad de crear tiempo cuando no hay, silencios compasivos y una actitud que todos tenemos, denominada humanidad compartida.

La segunda parte de su conferencia estuvo referida a las investigaciones que demuestran la utilidad de la práctica de la atención plena en la medicina, dentro de las que se encuentra: disminución del agotamiento y estrés de los profesionales, mayor seguridad para los pacientes con menos caídas, menos errores, mejora la atención que reciben los pacientes, aumenta las emociones positivas en los clínicos, mejora la flexibilidad cognitiva de los profesionales, lo que los lleva a diagnósticos más precisos. Recordó que estas investigaciones reportan que la atención plena, ayuda a los profesionales a lidiar mejor con la incertidumbre, a tener más aceptación y menos juicios prematuros, así como a tener más empatía y compasión y menos sesgos implícitos.

Por todo lo anterior, para Epstein es muy recomendable incluir la práctica sistemática de mindfulness en la educación médica, dado que mejorará la resiliencia de los profesionales, la eficacia de la atención que se brinda y, por ende, la calidad del cuidado.

Destacó la importancia de tener herramientas para cuidarse, dado que las emociones que provienen de un comportamiento altamente empático son a veces difíciles de gestionar. Mencionó que la empatía funciona tribalmente y por ello la práctica de una atención consciente ayuda a disminuir esos sesgos y así destrabar las injusticias epistémicas que afectan a la medicina. 

 

 

Escuela de Medicina
Universidad de Valparaíso