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Doctor Aníbal Scarella, director de la Sochog: “Las embarazadas tienen un peor pronóstico por Covid-19 y se les debe facilitar la vacunación”

El pasado domingo, la Sociedad Chilena de Obstetricia y Ginecología (Sochog) publicó los resultados de la encuesta “Embarazadas y Covid-19 en Chile”. Esta recolección de datos aplicada a mujeres en gestación, la primera en su tipo, consideró 7.638 partos registrados entre el 1 de marzo y el 15 de abril pasado, en 28 maternidades de todo el país.

El análisis mostró que del total de nacimientos, 386 correspondieron a embarazadas con Covid-19 (el 5,05%), de las cuales el 30% (115) tuvo que ser ingresada a una UCI o UTI. Y de esas 115 gestantes -en estado grave- más de la mitad (66) requirió de ventilación asistida. Además, 42 tuvieron un parto prematuro, es decir, el 10,9% del total de contagiadas, a la vez que hubo cuatro embarazos que no llegaron a término. “La encuesta verifica con datos locales el riesgo que tienen las mujeres embarazadas”, explica el director de la Sochog, Aníbal Scarella, -docente de Medicina UV- quien aboga porque el grupo sea priorizado en la campaña de inmunización contra el virus.

A partir de los datos revisados, ¿es posible aseverar que las mujeres embarazadas con Covid tienen mayor riesgo de ingresar a una UCI o UTI?

Sí, y también tienen más riesgo de ser intubadas y, eventualmente, de morir. Entonces, la encuesta posiciona a las mujeres embarazadas en una condición de riesgo, particularmente a las hipertensas, diabéticas, obesas, trabajadoras de la salud y las que estén haciendo trabajo presencial. Existía evidencia internacional que demostraba esto, pero no había datos a nivel nacional que lo verificaran. En ese sentido, nos interesa concientizar a las embarazadas -muchas se sienten inmunes y es totalmente al contrario-, y patentar que tienen un peor pronóstico producto de la infección por el Covid-19. También nos interesa entregarle esta evidencia al Ministerio de Salud, y señalar que las mujeres embarazadas son pacientes de riesgo, para que se les facilite la vacunación por ser un grupo vulnerable y, de cierta manera, discriminado.

¿Por qué considera que las embarazadas han sido “discriminadas” en los planes de vacunación?

Porque los estudios de vacunas en el mundo, en general, se hacen tardíamente en niños y en mujeres. Pero al ser personas de riesgo, es injusto que no se realicen estudios que les permitan a las embarazadas acceder a la terapéutica. Y en un país donde las vacunas están controladas por el Estado, lo que me parece muy bien, las mujeres tienen cierto sesgo de discriminación al no permitirles elegir (vacunarse). No digo que sean discriminadas en el sentido de que haya una mala intención contra ellas, pero la forma en que se permite la utilización de las vacunas, en general, les restringe el uso. Entonces, las embarazadas, no de forma concienzuda, han sido discriminadas en cuanto a poder vacunarse. Aunque ellas quieran, no pueden hacerlo. Y lo que nosotros vamos a presentar al Ministerio es que, si las pacientes embarazadas tienen mayor riesgo y las vacunas han demostrado ser seguras y eficaces en este grupo, ¿por qué no darles esa posibilidad?

¿Usted cree que el criterio utilizado en la priorización está errado?

Me parecía una medida adecuada hace dos meses atrás. Pero con la evidencia actual, me parece que la política debiese cambiar. No creo que haya sido un error cómo se ha enfrentado, pero ya hay suficiente evidencia científica que permite respaldar, en ciertos grupos de mujeres embarazadas, la vacunación. Por lo pronto, también sabemos que debemos alcanzar un umbral del 70 u 80% de la población para conseguir el efecto rebaño, y sin las mujeres embarazadas, que les entregan inmunidad a los recién nacidos, y sin los niños menores de 18 años, no vamos a alcanzar ese número. Ambos grupos representan una parte importante de la población. Por lo tanto, también incorporar a estos grupos, que pudiesen ser más sensibles, en los distintos programas de vacunación, nos va a permitir alcanzar ese efecto rebaño. Entonces, la autoridad sanitaria tiene que ir balanceando cómo les voy entregando a distintos grupos la vacuna, y que sea seguro. Y a nuestro parecer, como sociedad, creemos que hay evidencia suficiente para que las mujeres embarazadas se puedan vacunar.

¿Por qué las mujeres embarazadas tienen más riesgo al Covid-19?

Hay un factor inmunológico y también un factor mecánico que está agravando la potencialidad de infectar por el virus. En la mujer embarazada hay una disminución de la capacidad ventilatoria producto del embarazo, que genera un ascenso del diafragma y, como tal, disminuye la mecánica ventilatoria. Además, las pacientes embarazadas son más graves, por la medicación que nosotros podemos hacer. Tenemos que tomar unas medidas extraordinarias para evitar ciertos fármacos, que no podemos utilizar con toda libertad. Por lo tanto, la mujer que está embarazada entra más tarde en la mecánica ventilatoria, y el uso de medicación es más restringido. Entonces, la poca terapéutica que tenemos para tratar el Covid se utiliza de forma más tardía con las pacientes embarazadas y cuando están más graves.

¿Cuál es la principal complicación que provoca el Covid-19 en las mujeres embarazadas?

El agravamiento de la enfermedad. El coronavirus tiene un comportamiento más agresivo en las mujeres embarazadas que en las no embarazadas. Ellas presentan un mayor riesgo. Antes pensábamos que era un grupo igual de vulnerable que la población en general, pero hoy día sabemos que están en un riesgo incremental.

¿Tienen más riesgo de muerte?

Claro, y hay reportadas muertes en Chile. Hay más muertes, más complicaciones, mayor ingreso a UCI y mayor riesgo de parto prematuro. No hay que olvidar que la mujer embarazada porta en su interior a un niño, y como tal, todas las medidas que nosotros médicamente hacemos también repercuten sobre quien está por nacer. Y, en ese sentido, a veces nos vemos obligados a interrumpir el embarazo para salvar la vida de la madre y del feto, pero esto trae como consecuencia que el niño prematuro también se expone a secuelas, en algunos casos graves.

¿De qué tipo de secuelas se trata?

Estrés respiratorio, parálisis cerebral, hemorragia intracraneana. Complicaciones propias de un prematuro. De esta manera, al vacunar a las mujeres embarazadas se les entrega inmunidad también a los recién nacidos. Está demostrado que las mujeres embarazadas traspasan inmunidad a través de la placenta y de la lactancia. Por lo que la vacuna generaría un triple efecto: un beneficio sobre la madre, al disminuir el riesgo de enfermar; un menor riesgo para ella de tener una enfermedad grave, y por último, le estamos traspasando inmunidad al recién nacido. Sabemos que el riesgo de los recién nacidos es más bajo que el de un adulto, no obstante aquello, igual han ido apareciendo con frecuencia creciente complicaciones en los niños y en los recién nacidos producto de la infección por Covid.

En el período de estudio se contemplan 7.638 partos, de los cuales 386 mujeres estaban contagiadas con Covid-19. ¿Esa cifra ha ido en aumento?

No tenemos esa evidencia. Estamos recién construyendo la información. Pensamos hacer un seguimiento en el tiempo. No obstante eso, subjetivamente nos da la impresión de que en las maternidades ha habido un agravamiento tanto del número de mujeres embarazadas que están ingresando, como en la gravedad de las mismas.

De las 386 embarazadas con Covid, el 30% tuvo que ingresar a la UCI o UTI. ¿Qué refleja esta cifra?

Que tengamos a una mujer embarazada en la UCI es un hecho excepcional. Se da particularmente en contextos de trombosis que migran hacia los pulmones o pacientes que tienen preeclamsia severa. Y la mujer embarazada, al ser joven, tiene una recuperación rápida. También se ha visto que las mujeres embarazadas con Covid tienen un mayor tiempo de estadía en la UCI. Eso no se ha visto todavía en Chile, pero sí hay evidencia internacional que muestra que es así.

¿Cuándo se induce un parto prematuro a una embarazada contagiada con Covid?

Normalmente, solo el 8% de las mujeres embarazadas tiene un parto prematuro. En la encuesta, la cifra asciende al 11%. Este tipo de procedimientos se realiza por el riesgo de la madre, pero también por el riesgo del feto. Si muere la madre, muere el feto. Entonces, ambos están en un momento crítico, y ahí uno tiene que ir equilibrando. Qué vale más la pena, ¿dejar al feto intrauterino y esperar un poco para que crezca y madure? ¿o el riesgo al cual se somete a la madre y al feto, producto del Covid, sobrepasa el beneficio de estar intrauterino? Si el riesgo sobrepasa al beneficio, ahí vale la pena interrumpirlo para un nacimiento prematuro. En mi práctica privada, en el último mes me ha tocado interrumpir dos embarazos, que son de término, de acuerdo a cómo ha estado funcionando la placenta. Hay parámetros que indican que el bebé no está en las mejores condiciones y hemos decidido interrumpirlo, ya sea por inducción o por cesárea.

¿Ya presentaron los resultados de la encuesta al Minsal?

Todavía no. La sociedad está en conversación con el Ministerio de la Mujer y Equidad de Género. Tenemos entrevista con el Minsal la próxima semana. Nuestra petición será que se incorpore a las mujeres embarazadas al programa de vacunación.

Fuente: https://www.latercera.com/earlyaccess/noticia/director-de-la-sochog-las-embarazadas-tienen-un-peor-pronostico-por-covid-19-y-se-les-debe-facilitar-la-vacunacion/SLDHF2X2KBEDNNVXF3W57QDEBQ/

 

Escuela de Medicina
Universidad de Valparaíso