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Revolucionaria cirugía: médicos UV implantan estimulador cerebral a paciente con Parkinson

En lo que representa un nuevo y significativo avance en las terapias contra el Mal de Parkinson en Chile, un equipo multidisciplinario de médicos-docentes de la Universidad de Valparaíso que ejercen como especialistas en los servicios de neurocirugía y neurología del Hospital Carlos van Buren implantó con éxito un estimulador cerebral profundo a una mujer de 52 años que se encontraba afectada de manera severa por dicha enfermedad, gracias a lo cual esta última ha recuperado parte de su movilidad y empezado a llevar, de nuevo, una vida relativamente normal.

Se trata de la primera operación de este tipo que se realiza en un centro asistencial perteneciente al sistema público de salud de nuestro país, hecho que fue ampliamente valorado por todos los involucrados, ya que le abre las puertas a cientos de personas aquejadas por ese mal que en la actualidad se encuentran a la espera de acceder a tratamientos más efectivos y de menor costo, pues hasta ahora solo podían optar a ésta en tres clínicas privadas ubicadas en Santiago.

La beneficiada fue Carmen Guzmán Videla, dueña de casa que vive en la comuna de Puchuncaví y que desde hace ocho años sufría los efectos de notorios espasmos y rigidez muscular que la mantenían semi-postrada al interior de su hogar, al no poder desenvolverse en forma autónoma y ser dependiente absolutamente de la ayuda que le brindan su marido y sus tres hijos.

Procedimiento de vanguardia

La revolucionaria cirugía a la que fue sometida la mujer tuvo una duración de casi diez horas y consistió en la colocación de un estimulador cerebral profundo o DBS -un minúsculo dispositivo dotado de dos electrodos- en el núcleo subtalámico de su cerebro. Para ello, los médicos a cargo del procedimiento combinaron métodos de estereotaxia (que permite el acceso preciso a áreas cerebrales a través de un pequeño orificio en el cráneo), fusión digital de imágenes y registro de la actividad eléctrica mediante la utilización de una sonda muy fina que permite registrar la actividad neuronal de pequeños grupos neuronales o incluso de una sola neurona.

Además de ello, los especialistas le implantaron a la paciente una batería subcutánea en la parte superior del tórax -responsable de entregarle energía al estimulador cerebral para que éste, a su vez, pueda enviar impulsos eléctricos al cerebro-, la cual es recargable en forma externa y tiene una duración de alrededor de diez años.

El equipo de facultativos de la Escuela de Medicina de la Universidad de Valparaíso que participó en la operación fue liderado por el neurocirujano Carlos Bennett y lo integraron las neurólogas Lilian Acevedo y Gisella Tapia -especialistas en trastornos del movimiento y del ámbito cognitivo, respectivamente-, el anestesista Carlos Muñoz, el neurofisiólogo Juan Pablo Gigoux y el psiquiatra Cristian Haring.

Todos ellos han realizado cursos de perfeccionamiento en esta disciplina en el extranjero, en países como Canadá, Francia, España, Brasil y Colombia, lo que lo sitúa entre los escasos y más capacitados equipos médicos en Chile para implantar dispositivos DBS.

“La estimulación cerebral profunda es un tratamiento de vanguardia para la enfermedad de Parkinson y otros trastornos del movimiento, como la distonía. El hecho de haber logrado realizar una cirugía de esta naturaleza es una muestra más de que existe una gran capacidad técnica en el servicio público y en regiones para poder realizar medicina de alta complejidad, especialmente cuando se dan alianzas entre una universidad y un hospital públicos. Pero esta cirugía no hubiera sido posible si la propia paciente no hubiera financiado parte importante del costo asociado -que supera los 20 millones de pesos- al comprar el dispositivo DBS por su cuenta. Por eso, ahora nuestro objetivo es encontrar el camino para que esta cirugía se incluya eventualmente como una terapia para el Parkinson en la Ley 20.850 ‘Ricarte Soto’, dado su elevado costo y amplios beneficios, para que esté disponible para más pacientes y así, ojalá, tener más casos exitosos como éste” afirmó el doctor Bennett.

Inversión e innovación

La estimulación cerebral profunda fue diseñada para un subgrupo de pacientes afectados por Parkinson y otras enfermedades neurodegenerativas. En su mayoría, se trata de personas de mediana edad que presentan síntomas severos -principalmente bradiquinesia, rigidez extrema, temblores y disquinesias- que no pueden ser aminorados mediante los fármacos que se usa habitualmente en las terapias.

Para poder realizarla, el Hospital Carlos van Buren realizó una inversión cercana a los 200 millones de pesos con el fin de adquirir el equipamiento clínico necesario para practicar intervenciones de estas características. “Esto nos pone a la cabeza, a nivel nacional, en la lucha contra el Parkinson y otras enfermedades de similares características”, dijo el director del citado centro hospitalario, David Gutiérrez.

Apoyo técnico

En esta iniciativa tanto el Hospital van Buren como el equipo médico de la UV contó con el apoyo técnico de la empresa internacional Medtronic, cuyo vicepresidente para el área del Pacífico Sur, Juan Toro, destacó la posibilidad de que cada vez más personas puedan mejorar su calidad de vida gracias a las nuevas tecnologías que ya están disponibles con fines médicos.

En Chile, a la fecha, existen unas 35 mil personas que padecen la enfermedad de Parkinson, de las cuales entre el diez y el veinte por ciento de ellas cumple con el perfil para optar a la estimulación cerebral profunda, tratamiento que ha demostrado ser eficaz en la disminución efectiva de los movimientos anormales que ésta produce.

Escuela de Medicina
Universidad de Valparaíso